Eguilaz ha sido una encrucijada de caminos, en el que confluían la antigua calzada romana de Burdeos a Astorga y el camino medieval proveniente del puerto de San Adrián, ruta del camino de Santiago.
Eguilaz era la cabeza de uno de los once arciprestazgos que integraban el arcedianato de Alava, con 57 pueblos de la Llanada oriental y Barrundia y parte de la Llanada occidental. Fue titular de la antigua Hermandad de Eguilaz y Junta de San Millán, luego Hermandad de San Millán, hoy su Ayuntamiento.
Su iglesia parroquial está bajo la advocación de San Pedro Apóstol. La obra de la iglesia es de buena sillería reforzada por grandes contrafuertes, con planta de cruz latina, cabecera poligonal y nave de dos tramos cubierta con bóvedas de lunetos.
Ha sufrido abundantes modificaciones; una de ellas se aprecia en sus dos entradas, la actual del siglo XVIII, en el flanco sur, y la antigua, tapiada en la parte de poniente, bajo el campanario y espadaña. En la parte sur existe una hornacina rematada en concha de gallones rehundidos, lugar donde se instalaba la sede para la toma de posesión de los arciprestes.
El retablo mayor es obra del siglo XVIII estando muy bien dorado. Destaca, también, la representación de la Trinidad que decora la bóveda de la cabecera del templo.
Ermitas ya desaparecidas fueron las dedicadas a San Miguel, situada al norte del pueblo, o la de San Juan, en el despoblado de Berececa.
Al oeste de la localidad y en el término llamado Aizkomendi, fue descubierto en el año 1830, un sepulcro colectivo o dolmen, construcción megalítica de elevadas proporciones, primer enterramiento prehistórico descubierto en el País Vasco, compuesto de una cámara poligonal -de planta casi cuadrangular- y de un corredor de entrada que fue destruido probablemente por el propietario de la finca. Su datación se hace difícil, dado que fue desvalijado al poco tiempo de ser descubierto, pero se puede enmarcar en la Edad del Bronce, en torno al año 2500 a. de Cristo. En las excavaciones posteriores, realizadas en el siglo XX, intervinieron Enrique de Eguren –1925- y José Miguel de Barandiarán –1965-.
Reseñar, por último, la conservación de una casa que fue la sede tanto de la Hermandad de Eguilaz como de la Vicaría de Eguilaz. Y singular es también la casa de la antigua venta, que nació al amparo de la carretera Madrid – Irún, identificada por el portalón adintelado y dos columnas de fuste liso.