El templo parroquial de Munain tiene como titular a Nuestra Señora de la Asunción. Conserva la portada medieval, probablemente del siglo XIII, con arco apuntado y arquivoltas baquetonadas. No obstante, la fábrica de la iglesia es de comienzos del siglo XVI, con planta rectangular, cabecera recta y dos tramos de bóvedas nervadas.
En una de las bóvedas, las claves se decoran con medallones de madera, de los que se conservan varios florones o motivos geométricos del siglo XVI. La misma va decorada con pinturas del siglo XVIII que muestran las Bienaventuranzas, una en cada plemento central, y los cuatro Doctores de la Iglesia, en los laterales.
Es reseñable la capilla de los Vicuñas, construida a instancias de Juan Pérez de Vicuña a finales del siglo XVI. Se trata de una construcción de estilo bajo renaciente, reflejado con acceso de arco de medio punto bajo un frontón triangular, en el cual se labra el escudo inicial de los Vicuñas, tomado de los Ordoñana (torre almenada con banderola, dos perros atados a sus puertas, cuatro armiños a los flancos y reja en lo alto del campo). Todavía quedan restos de las pinturas murales que decoraban la capilla (pinturas de escudos nobiliares, un San Antonio de Padua del siglo XVIII, la Magdalena y San Isidro), el retablo dedicado a San Juan Bautista y una pila bautismal, ésta del año 1625.
El retablo mayor de la iglesia de Munain es un buen conjunto de la primera mitad del siglo XVII, obra puente entre el bajo renacimiento y el primer barroco. Se asienta sobre un basamento de estilo rococó y muestra muchas semejanzas con retablos de localidades como Alegría, Ali y Arechavaleta, probablemente efectuado por la escuela del escultor vitoriano José de Angulo.
Entre las ermitas desaparecidas, podemos citar dos: la dedicada a Santo Domingo de la Calzada, sita en el término de Aguirre, y la ermita de la Asunción de Nuestra Señora, de la que a partir de 1819 no queda noticia documental.
El caserío de Munain se alinea en torno al cauce del río Zadorra, que atraviesa el centro de la localidad. Contiene un notable elenco de bellos ejemplares de construcciones de carácter civil, adscritas principalmente a fines del siglo XVI y al siglo XVII. Este lugar fue cuna y residencia de la familia de canteros Arteaga, presentes en toda la Llanada oriental alavesa.
En varias de las casas se observa la típica composición de portada de arco de medio punto y ventana renacentista o la portada adintelada con balcón superior y composición simétrica en la distribución de huecos de las ventanas. A este último tipo de fachada responde la casa doméstica conocida como el “palacio”.
Se conserva en la localidad un molino harinero restaurado, en buen estado de conservación, apreciable desde su exterior, por estar cubierto con una fachada de cristal.
En las inmediaciones de la localidad se encuentra el robledal de Munain y Okariz, con árboles centenarios –en torno a 608 robles con cinco siglos de antigüedad-, considerado hoy día un LIC de Entzia (Lugar de Importancia Comunitaria) y en proceso de clasificación como “biotopo” –sin llegar a parque natural, por su reducido tamaño-. Un estudio reciente ha permitido constatar la presencia de numerosas especies animales y vegetales inéditas hasta ahora en el País Vasco e, incluso, en toda la Península Ibérica.
Además, en el término concejil nace el río Zadorra y atraviesa el casco urbano por su parte central.