Vicuña
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VICUÑA

Vicuña cuenta con una iglesia parroquial bajo la advocación de la Asunción Nuestra Señora. Conserva un pórtico del bajo renacimiento, con tres columnas de capiteles toscanos, la central con fuste acanalado, así como una portada del gótico tardío con arco conopial y pináculo en el remate.

El templo tiene planta rectangular o de salón, cabecera recta y nave con dos anchos tramos, casi cuadrados, y bóvedas del gótico tardío, con terceletes y nervaduras rectas y curvas. Su construcción puede fecharse en la primera mitad del siglo XVI.

El retablo mayor es un buen conjunto de principios del siglo XVIII, ampliado en la segunda mitad del citado siglo, si bien contiene imágenes y estructuras realizadas en siglos anteriores -el sagrario o la talla del Cristo Crucificado, del siglo XVI-.

Al confeccionarse las capillas laterales de los Vicuña, en 1529, la iglesia todavía estaba sin cubrir. A lo largo del siglo XVI se erigieron tres capillas en el templo, que dan fe de la pujanza del linaje de los Vicuña, sus impulsores. Las capillas están dedicadas a San Pedro, a la Virgen del Rosario y al Sagrado Corazón.

La erección de la capilla dedicada a San Pedro, con su bóveda de terceletes y nervaduras curvadas sustentada sobre apeos con capiteles toscanos, se debió a la fundación de Rodrigo Sáez de Vicuña, personaje que estuvo a las órdenes del Príncipe de Salerno y gran banquero, Nicolás Grimaldi. Tiene sacristía, espadaña y coro propios.

En su interior conserva una escultura orante de Rodrigo Sáez de Vicuña, arrodillado sobre una almohada decorada con grutescos, de muy bella ejecución, realizada por Pedro Lope de Larrea en torno a 1594, maestro escultor de la capilla. Sobre el arco del nicho figura el escudo de los Vicuña –el mismo de los Ordoñana-.

El retablo de la capilla fue realizado, también, por Pedro Lope de Larrea, siendo una de sus mejores obras de estilo romanista, muestra clara de la delicadeza e idealización en la elegante ejecución de las figuras. La estructura del retablo se repetiría en otros ejemplos realizados en la Llanada Alavesa.

En la misma capilla y en un nicho parejo al de la escultura orante, figura una talla de San Cristóbal, ejecutada por el mismo Lope de Larrea, de gran expresividad en su rostro y lograda ejecución en la anatomía y pliegues del manto y túnica del santo.

            La capilla dedicada a la Virgen del Rosario, contigua a la anterior, fue patrocinada y fundada en 1529 o 1532 por Hernán Sánchez de Vicuña. Está encabezada por un arco de ingreso apeado en imposta gótica y decorado con pinturas de grandes grutescos y una imagen femenina dentro de un medallón. La bóveda nervada descansa sobre ménsulas troncocónicas y lleva una clave central con la imagen del Virgen con el Niño.

La tercera de las capillas de los Vicuñas, situada en el lado derecho de la nave, está dedicada al Sagrado Corazón –inicialmente lo fue a nombre de San Juan y San Gregorio-. Fue fundada y mandada construir por Pedro Sánchez de Vicuña en el mismo año 1529. El arco de ingreso lleva pinturas de casetones y en sus apeos ostenta escudos del linaje. Tiene una bóveda nervada en forma de estrella y un óculo de cuatro pétalos con tracería gótica.

En el costado norte del exterior del templo figuran dos escudos de la Casa de Vicuña, uno timbrado por yelmo -con la inscripción “Ordoñana” y fecha de 1575- y otro con referencia al año de construcción. Este pasaje exterior se corresponde en el interior con la capilla de este mismo linaje, emparentado con el de los Ordoñana.

De singular belleza es, también, el coro, construcción de piedra de fines del siglo XVI, con un arco rebajado con medallones y expresivas figuras de estilo romanista que representan a los apóstoles Pedro y Pablo. El bajo coro va cubierto con una bóveda de terceletes y en su centro una clave con la imagen de la Inmaculada radiante.

El reloj exterior situado en el lado sur, en el cuerpo de una pequeña espadaña, fue instalado en el año 1789 y aparece rematado con un frontón triangular.

Desde el siglo XVI sabemos de la existencia de dos ermitas: las de Santa Agueda y San Cristóbal. Todavía documentadas en torno a 1802, de ninguna de ellas ha quedado resto visible.

En el ámbito civil, el linaje de los Vicuña, construirá una casa palacio en el siglo XVI, edificio que sería muy reformado en el año 1624. Posee una original portada rematada en trapecio y una corrida porticada de arcos de medio punto, actualmente cegada. En uno de los muros se conserva un escudo enmarcado en laurea, con las nuevas armas adoptadas por los Vicuñas a partir de 1614 –cadena engolada en dos crecientes, con luceros y bordura con trece sotueres-.

Nada queda de la vieja torre, al parecer construída a escasos metros del palacio y que precedió al mismo.

Reseñar, también, el humedal denominado Lagunilla de Vicuña, zona protegida desde el año 2004 a través del Plan Territorial Sectorial de Zonas Húmedas del País Vasco.

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